Silicio

Es importante en el ser humano para la formación de la sangre y los tejidos conectivos incluidos la aorta, la tráquea, los músculos, los tendones, los huesos, los ojos y la piel, que contienen todo el silicio del organismo, aportándoles resistencia, firmeza y elasticidad.

El Silicio, penetra en los tejidos y los limpia de las toxinas almacenadas. Es componente esencial del colágeno y, a menudo, se incorpora en los tratamientos “anti-edad”.

Algunos estudios relacionan la carencia de Silicio con el pobre desarrollo de los huesos y el aumento de placas arterioscleróticas. Ayuda a reducir los niveles de colesterol y a regular la tensión arterial, protegiéndonos de enfermedades cardiovasculares.

Es necesario para la asimilación del calcio, el Fósforo, el Magnesio y para sintetizar la Vitamina D.

Con la edad, la cantidad de Silicio en el organismo humano va disminuyendo progresivamente, especialmente, a partir de los 40 años. Su carencia continuada produce, en primer lugar, problemas en las articulaciones, que afectan a miles de personas en todo el mundo.

Su carencia puede ocasionar problemas en las articulaciones y huesos, menor elasticidad en la piel y debilidad en uñas y pelo. También reducirá la elasticidad de las venas y provocará alteraciones cardiovasculares, artritis reumatoide u osteoartritis.

Los alimentos de de origen animal son bajos en Silicio, mientras que los vegetales son ricos. Por tanto, la cantidad de Silicio incorporada en la dieta va a depender mucho de la cantidad de alimentos de origen vegetal que incluya. Los valores “normales” oscilan entre 21 y 46 mg/día (Nielsen, 1991).

La raíz de Maca LpCh contiene 7,6 mg de silicio en cada 100g.